Solemos caer en una estructuración excesiva, nuestra vida y nuestras casas están perfectamente ordenadas, cada cosa en su sitio correspondiente. Aquí os hemos hablado muchas veces de que el orden es un elemento decorativo fundamental pero hay que entenderlo como orden referido al almacenaje, a tener las cosas guardadas y no tiradas por cualquier lugar y de cualquier manera. En esta ocasión nos referimos a romper esquemas, a que elementos que consideramos típicos del jardín o terraza pueden ser usados para decorar el interior de nuestra casa.

Y no pasa nada, el universo seguirá expandiéndose y la tierra girando alrededor del sol. Aunque cojamos unas sillas de plástico de Ikea o unas preciosas sillas metálicas de jardín con todos sus años y las marcas que éstos les han dejado y las plantemos en nuestro comedor.

O pongamos por caso, un banco y unas sillas plegables instaladas alrededor de una mesa de centro hecha con una gran bobina de madera de las que servían para enrollar los cables eléctricos de alta tensión.

Claro que si usamos muebles de jardín con historia, puro vintage, el efecto decorativo será mucho mayor. Aunque según y dónde unas simples sillas de resina también podrían tener su encanto.

Algunos clásicos del diseño, como la silla Tolix que ahora está tan de moda gracias al auge de los estilos industrial y vintage, nacieron como creaciones destinadas al uso en exteriores, concretamente en las terrazas de los bares de París.

Podemos poner una pieza o varias como más nos guste y dependiendo también del estilo y el resto del mobiliario que tengamos en la estancia. En este sentido siempre vale más pecar por omisión que por exceso.

¿Y quién no disfrutaría de un balancín de terraza en su dormitorio? o en una sala de estar amplia para sentarse a leer y escuchar música arropado con una manta bien mullida. Investigad y experimentad, las normas están hechas para romperlas.

Fotos: shemovesthefurniture.blogspot.com.es

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