Esta fantástica casa es un producto de la perfecta combinación de lo nuevo con lo viejo, ambas caras de la vivienda se encuentran en perfecto equilibrio. Una circunstancia que es mucho más difícil de conseguir de lo que a primera vista puede parecer. El estudio arquitectónico Pitsou Kedem Architects que tiene su sede también en Tel Aviv ha logrado ese pequeño milagro en la renovación de esta casa cargada de historia.

Esta vieja casa de 300 años de edad ha renacido gracias al trabajo de los arquitectos israelíes. La casa cuenta con unos 180 metros cuadrados habitables, repartidos en dos zonas. En una de unos 100 metros cuadrados están la sala de estar, el comedor y la cocina. En un espacio adosado de unos 80 metros cuadrados están el dormitorio principal, la zona de estudio y trabajo y el dormitorio de invitados.


Los excepcionales arcos tradicionales caracterizan la parte antigua de la vivienda así como la piedra vista de color claro. La parte moderna de la casa se rinde a las líneas claras y simples. La conjunción de ambas partes ha sido magníficamente resuelta.


La casa respira un ambiente increíblemente apacible y sereno, se ha logrado crear una atmósfera de gran tranquilidad. Es la consecuencia directa de esa maravillosamente bien resuelta conjunción de las dos personalidades de la casa.

La casa se asoma al mar desde la antigua ciudad portuaria de Jaffa, integrada en la actualidad en la municipalidad de Tel Aviv. Calificar de envidable a esta casa sería poco, es un verdadero tesoro.


Una verdadera joya que ahora su propietario puede disfrutar en todo su esplendor y los demás mortales envidiarle sanamente y desearle que sea muy feliz en ese paradisíaco balcón asomado sobre el mar que vió nacer a las antiguas civilizaciones.

Fotos:  thecoolhunter.net

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