Añadir algo de color neón a una decoración donde predominen los tonos neutros puede ser una buena manera de romper la monotonía. Crear un ambiente más fresco y juvenil sin grandes transformaciones, simplemente colocando algún pequeño mueble o una lámpara o elementos decorativos como telas y almohadas que aporten ese punto de brillo y color que puede transformar cualquier ambiente.

Arriba vemos un par de buenos ejemplos, en uno se ha pintado la puerta de la cocina de color verde neón, es una apuesta fuerte y tal vez un poco atrevida pero consigue crear un punto de atracción de lo que si no sólo sería una puerta blanca que pasaría totalmente desapercibida. En cambio podemos ser más prudentes y optar por algo tan sencillo como enmarcar con cinta washi un cuadro que tengamos colgado en la pared y combinar con algún complemento de tela.

En la imagen superior vemos otro ejemplo de ambas formas de introducir un tono «peligroso» como el neón en un ambiente neutro, unos taburetes de color rosa en el caso de la izquierda y a la derecha algunas líneas y perfiles en tonos neón. Ambas formas son válidas, la única precaución con estos tonos tan llamativos es no excederse.


Y otros ejemplos similares, un poco de contraste nos ayuda a crear un espacio más alegre y luminoso sin grandes cambios ni costosas inversiones. Una más de las grandes ventajas de la decoración basada en los tonos neutros que nos permiten realizar grandes cambios con pequeñas iniciativas.

Fotos: apairandasparediy.com

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