Tocadores: del estilo clásico al moderno

Durante muchos años, el tocador ha sido una pieza indispensable para las mujeres en los dormitorios. Un rincón para peinarse, maquillarse o perfumarse; ponerse guapa, en definitiva. De hecho en inglés a este mueble se le conoce como «vanity table», «la mesa de la vanidad». Un espacio íntimo que ofrece sus ventajas frente al cuarto de baño, ya que es un habitáculo mucho más personalizado que éste, especialmente cuando se tiene que compartir el aseo.

El tocador se compone de una mesa con cajones para almacenar productos y accesorios de belleza. En la parte superior encontramos un espejo de buen tamaño, rodeado por cepillos de pelo o frascos de perfume. La iluminación correrá a cargo del gusto de cada cual. Si colocamos el tocador junto a una ventana, obtendremos una luz natural muy favorecedora. Si lo preferimos, podemos colocar bombillas alrededor del espejo, al modo en que se iluminaban los tocadores en los camerinos de las actrices de teatro, o como en las propias peluquerías.



Hay tocadores para todos los gustos. En esta selección, encontramos algunos con un estilo mucho más clásico, con un toque romántico. Son mesas curvilíneas, rematadas con relieves de decoración floral. Piezas que nos conducen a otras épocas, piezas que parecen sacadas de un mismísimo palacio, con ese innegable aspecto vintage tan especial.

En otro extremo, encontramos piezas más modernizadas, de líneas rectas y carácter minimalista, funcional y sobrio. Otras son sencillas, pero igual de inspiradoras, donde prima lo práctico, en este caso, que la mesa tenga la suficiente capacidad para albergar las pinturas, espejos de aumento y cosméticos. Los tocadores pueden ofrecernos soluciones de espacio muy interesantes, solamente tenemos que elegir el que más se adecúe a nuestro estilo de dormitorio y a nuestra propia personalidad.



Fotos: blog.hola.com ; foros.vogue.es ; lipglossnheels.blogspot.com

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