Jugando con los contrastes en la decoración

Nuestra mirada se encuentra muy condicionada por la forma en que funciona nuestro cerebro. Así en un paisaje monótono nuestra mirada es incapaz de fijarse en nada concreto en cambio está preparada para encontrar al instante la diferencia, lo que destaca de la uniformidad. Cuando trabajamos con cualquier estilo decorativo hemos de tratar siempre de introducir contraste.

Pero más si cabe cuando nos encontramos con estilos basados en la uniformidad, en los perfiles planos como son los estilos escandinavos y minimalistas. Estos estilos se basan en los fondos neutros y las líneas rectas y en ellos la mirada al no hallar contrastes pasa rápidamente sobre ellos.

Introducir elementos decorativos con capacidad contrastante hará que la mirada se pare en ese vagar ininterrumpido. Encontrará motivos para posarse en ellos y entonces se apercibirá mejor del conjunto. Los objetos de contraste aportan además personalidad a la decoración y evitan el llamado efecto catálogo. El contraste se puede obtener de muchas formas, materiales, colores, formas que destaquen del conjunto de la decoración.

Si os habéis fijado en la mesa, los taburetes y la estantería de este apartamento veréis que se basan en el cruce de líneas, es una forma inteligente de crear un efecto contrastante sobre el fondo lineal de la estancia.

La calidez, la rusticidad natural de los materiales también contribuye a crear contraste en un ambiente frío basado en colores neutros. Hay muchas formas de crear contraste en una decoración y todos pasan por los gustos personales de cada persona. El contraste hará que tu casa sea realmente tu casa, tu espacio habitado, una casa donde vive gente y no un muestrario de muebles.

Fotos: lamaisondannag.blogspot.com

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