Si tienes la suerte de tener una buhardilla o de vivir en una, sabrás por qué nos referimos a estos espacios como lugares con mucho encanto. Si bien es cierto que el tamaño de las buhardillas, por lo general, suele ser menor que el de otras habitaciones de la casa, su estratégica ubicación en los edificios las llena de ventajas y posibilidades decorativas. Su techo abuhardillado, tal y como indica su nombre, es uno de sus mayores atractivos. Suelen ser lugares luminosos, ya que la inclinación de su tejado y la posición de sus ventanas facilita la entrada de luz. Lo cierto es que sus características dimensiones y su peculiar estructura pueden dar mucho juego y acoger magníficos rincones radiantes y diáfanos si nos ponemos a ello.

En la buhardilla podemos tener desde un dormitorio hasta una sala de estar, pasando por un despacho o un taller. Son muchas las utilidades que se nos ofrecen en este lugar de la casa tan emblemático como no siempre bien aprovechado.

Tenemos que saber sacarle partido a la ventaja de la iluminación, especialmente si nuestra vivienda está ubicada de tal manera que se pueda beneficiar de las mejores horas de luz. Otra ventaja es que las buhardillas suelen estar más aisladas del exterior que otras plantas o zonas de la casa, por lo que en ellas se puede disfrutar de mayor tranquilidad. Sería una buena zona para construir un espacio de lectura y relajación, un cuarto de juegos para los niños, un taller para trabajar, o un dormitorio. Infinitas posibilidades para un mismo espacio.

La belleza de sus techos queda manifiesta en estas imágenes que os presentamos, donde podemos ver cómo otros lugares menos comunes como una cocina o un baño pueden llenarse de personalidad gracias a la inclinación de la cubierta y a la geometría de sus travesaños.

Fotos: sorrisodemulher.blogspot.com; lovehartley.tumblr.com.

Te puede interesar: