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Un café con historia

Sólo en una ciudad como Londres, con todo su glorioso pasado y con la inquietud y ánimo emprendedor que todavía hoy la caracteriza puede encontrarse un café como éste. El Attendant es un elegante café donde se pueden recuperar fuerzas con su amplia carta de bocadillos, pasteles y café. El lugar donde se encuentra situado es realmente curioso, unos viejos urinarios públicos que datan de la era victoriana.

Los urinarios fueron construidos en 1890 y estuvieron en servicio hasta la década de los 60 del pasado siglo. Tras permanecer cerrados casi cincuenta años, fueron reformados y adecuados para un nuevo uso como cafetería. El enrejado victoriano de la entrada se ha conservado tal cual, así como gran parte de los interiores, sobre todo los viejos urinarios cerámicos, los azulejos que recubren las paredes y el suelo.

Los antiguos urinarios de cerámica, son los originales de Doulton & Co de 1890, ahora reconvertidos en una original barra donde los clientes pueden sentarse en taburetes verdes de estilo industrial para tomar su refrigerio. Los taburetes son concretamente el modelo H de Tolix, este taburete fue diseñado por el francés Xavier Pauchard encaja perfectamente con la decoración del establecimiento.

Se ha mantenido hasta la vieja cisterna de los antiguos urinarios. Al ser un espacio situado bajo el nivel de la calle su iluminación es totalmente artificial, una variada selección de pequeñas lámparas, apliques y bombillas clásicas estilo edison que encajan a la perfección en este ambiente.

La vieja oficina del «attendant», el responsable de los antiguos urinarios se ha reconvertido en una pequeña cocina donde se elaboran las distintas especialidades que oferta este singular y característico establecimiento situado en el área de Fitzrovia, un barrio clásico y elegante del Londres victoriano.

Fotos: treehugger.com

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